miércoles, 3 de abril de 2013

¿Cómo prevenir el herpes?

Determina si estás en riesgo. Los siguientes hechos te ayudarán a saber si estás en riesgo: 

Puede que estés en riesgo si has tenido contacto oral-genital o genital-genital con una persona portadora del HSV-1. 

Puede que estés en riesgo si has tenido contacto sexual con una persona con una infección genital HSV- 

La infección genital HSV-2 es más común en mujeres que en hombres. 

La manera más segura de evitar las ETS, incluyendo el herpes genital, es abstenerse del contacto sexual. La siguiente es una lista de precauciones para reducir el riesgo de contraer o extender la enfermedad: 

Mantén una relación mutuamente monógama con una pareja que haya dado negativo en las pruebas. 

Utiliza adecuadamente condones de látex en buen estado. 

Abstente de mantener contacto sexual con parejas sanas cuando aparezcan irritaciones u otros síntomas de herpes. 

Examínate. Los doctores pueden diagnosticar el herpes genital de estas maneras: 

Inspección visual si el brote es típico. 

Tomando una muestra de la(s) llaga(s) o úlcera(s) y examinándolas en el laboratorio. 

Diagnosticar ETS a través de análisis de sangre, a pesar de que los resultados no siempre son concluyentes. 

Recuerda que no hay tratamiento que pueda curar el herpes, pero las medicinas antivirales pueden acortar o prevenir brotes mientras que el afectado tome la medicación. 

Sé consciente de que la terapia supresora diaria para el herpes sintomático puede reducir la transmisión a tu pareja. 

Cuéntale a tu pareja si estás infectado con herpes. 

Ten en cuenta que es más posible la transmisión de hombre a mujer que de mujer a hombre. 

Consejos 

La mayoría de las personas tienen mínimos o ningún síntoma de las infecciones HSV-1 o HSV-2. Cuando ocurran, busca los siguientes: 

Una o más ampollas alrededor de los genitales o el recto 

Síntomas gripales 

Fiebre 

Hinchazón 

Llagas en la boca o alrededor de los labios (calenturas o herpes bucal) 

Úlceras en el área genital que tardan entre dos y cuatro semanas en curar 

El herpes genital suele causar angustia psicológica en gente que sabe que está infectada, sin tener en cuenta la severidad de los síntomas. Habla con tu médico de cabecera si estas infectado y tienes dificultades para sobrellevarlo. 

Personas diagnosticadas con un primer episodio de herpes genital pueden esperar tener muchos brotes durante un año.

Conoce más sobre ésto y también sobre cómo curarla AQUI

Tratamiento del herpes genital

Los cuadros frecuentes o severos de herpes genital pueden interferir con su trabajo, sus actividades sociales, y distorsionar su vida sexual. Algunas personas con herpes genital han identificado los factores que pueden influenciar la frecuencia o severidad de las recurrencias. Factores tales como el stress, la dieta y el estilo de vida pueden ser útiles de considerar cuando se buscan formas de manejar el herpes en su vida. Cada caso es individual y lo que es efectivo para unos puede no serlo para otros. La siguiente información trata del uso de medicamentos antivirales orales para controlar el herpes genital recurrente. 

Tres medicamentos antivirales están disponibles bajo prescripción de su médico, los que pueden tratar o aún prevenir los cuadros de herpes genital. Pueden ser tomados cada vez que aparecen los síntomas, (esto se conoce como terapia episódica), o diariamente por períodos prolongados para suprimir o prevenir los síntomas (esto se conoce como terapia supresiva). Este folleto proporciona información acerca de los medicamentos usados para tratar el herpes, y la forma en que ellos actúan. 

¿Por qué mi herpes genital continúa apareciendo? 

El herpes es una infección común causada por el virus herpes simple (VHS) - tipo 1 o tipo 2. El herpes genital puede afectar cualquier parte de los genitales, así como las áreas circundantes, incluyendo el ano, las nalgas y la parte superior de los muslos. 

Una vez que Ud. ha sido infectado por el VHS, éste queda permanentemente en su organismo, en el tejido nervioso cerca de la base de la espina dorsal, en el ganglio de la raíz dorsal. La mayoría del tiempo, el virus permanece inactivo, pero muy a menudo algo sucede que lo reactiva. Los cuadros agudos de herpes (o recurrencias) ocurren cuando el virus se multiplica (se replica), generando nuevas partículas del virus que viajan a lo largo del nervio hasta el sitio original de la infección. Esto causa los síntomas que Ud. reconoce. A veces, el virus se puede replicar y se esparce desde el sitio de la infección sin síntomas reconocibles (esto se reconoce como diseminación asintomática). 

No se sabe por qué el VHS se reactiva en determinados momentos. Ud. podrá reconocer los factores desencadenantes que contribuyen a un empuje. Estos pueden incluir la fricción debida a la relación sexual, un debilitamiento de la salud, stress, fatiga, depresión, falta de sueño, luz del sol directa y menstruación. Los factores desencadenantes difieren de persona a persona. Si Ud. no tiene claro qué factores desencadenan sus cuadros de herpes, puede ser de utilidad llevar un diario para identificarlos. Un diario puede también ser de utilidad para a evaluar la severidad y frecuencia de sus cuadros de herpes, lo que puede ayudarle a Ud. y a su médico a decidir qué enfoque de tratamiento es mejor. 

Registre cuándo presenta una recurrencia, que sucedió o qué hizo antes de que ésta comenzara, cómo se sintió en su transcurso y cuánto tiempo duró. 

Ud. puede comprobar que, a medida que pasan los años, el número y/o la severidad de sus recurrencias disminuyen. Las razones para esta disminución no se conocen, pero podrían incluir cambios en su estilo de vida, en su sistema inmunológico, en el virus en sí mismo, o en su mejor capacidad para evitar ciertos factores desencadenantes. 

La información y el consejo pueden ayudarle a sobrellevar mejor los cuadros de herpes recurrente. Las personas que se contactan con grupos de apoyo a menudo dicen que éste es un punto decisivo en sobrellevar el herpes genital en sus vidas. 

Si sus recurrencias son frecuentes, dolorosas y/o perturban su vida en gran medida, la terapia antiviral oral puede reducir significativamente o suprimir los síntomas. El virus no tiene por qué dominar su vida. 

Terapia antiviral: 

Terapia episódica 

El tratamiento que comienza con los primeros signos de una recurrencia y es tomado por unos pocos días, es llamado terapia episódica. La terapia episódica es más efectiva cuando es tomada tan pronto como es posible luego de la aparición de los síntomas, por lo cual Ud. puede hallar que este enfoque le es útil si puede identificar los primeros signos de una recurrencia (por ejemplo hormigueo o dolor en la piel). 

La terapia episódica ayuda a aliviar los síntomas, y a acortar la duración de cada cuadro agudo, pero no tiene efecto sobre la frecuencia de los ataques. 

Terapia supresiva 

La terapia supresiva implica tomar un medicamento antiviral todos los días por períodos prolongados, p.ej. unos pocos meses. Tomado de esta forma, se detiene la replicación del virus y la terapia puede: 

Reducir el número de cuadros, o prevenirlos completamente y reducir la frecuencia de la diseminación asintomática. 

Si Ud. encuentra que la frecuencia de sus cuadros es inaceptable, o encuentra difícil sobrellevar emocionalmente el hecho de sufrir de herpes genital, puede comentárselo a su médico y discutir con él el uso de terapia supresiva. 

¿La terapia supresiva es apropiada para mí? 

El uso de terapia supresiva puede variar y es importante hablar con su médico acerca de si ésta opción es apropiada para Ud. Su médico puede estar de acuerdo en que la terapia supresiva es adecuada si Ud.: 

- Presenta una frecuencia de sus recurrencias que, a su juicio, es inaceptablemente alta. 

- Sufre de cuadros agudos particularmente severos y de larga duración 

- Halla que las recurrencias de herpes genital lo están volviendo deprimido, ansioso o retraído, o la perturbación emocional está perjudicando sus actividades sociales y/o su vida sexual. Estos sentimientos pueden en sí mismos producir una recurrencia, resultando en un ciclo vicioso. La terapia supresiva, quizás sólo por unos meses, puede ayudarle a romper el ciclo y darle un sentido de control sobre la infección. 

- Experimenta dolor severo durante los episodios recurrentes. 

- Tiene cuadros que tienden a ocurrir durante situaciones específicas, por ejemplo, cuando tiene exámenes o se va de vacaciones, o Ud. no desea estropear un evento especial como por ejemplo una luna de miel, con una recurrencia. La terapia supresiva en estas situaciones debería minimizar las posibilidades de una recurrencia. 

- Tiene recurrencias cuando está comenzando una nueva relación. En este caso la terapia supresiva puede proporcionarle más confianza. 

- Sabe que el stress es un factor desencadenante de sus recurrencias, y Ud. va a pasar por un período estresante (p.ej. un nuevo empleo o un fallecimiento reciente de un familiar). 

- Sufre de otra enfermedad que desencadene una recurrencia del herpes (una serie de terapia supresiva puede ser apropiada hasta que la otra condición se haya resuelto). 

¿Cuánto tiempo necesitaré administrarme el tratamiento? 

Si Ud. y su médico se deciden por la terapia supresiva, necesitarán también acordar cuánto tiempo se deberá administrar antes de una nueva evaluación. Ud. puede esperar estar en situación de controlar la infección luego de 6-12 meses. Si luego de ese período, Ud. todavía tiene problemas con las recurrencias, entonces puede, junto con su médico, decidir que debe continuar la terapia supresiva. 

¿La terapia supresiva hará más fácil vivir con el herpes genital? 

Muchas personas hallan que el hecho de poder controlar su herpes estimula su sentido de bienestar y confianza en sí mismo. Aún si se toma por pocos meses, la terapia supresiva puede ayudarle a poner fin a la depresión y a la ansiedad causadas por el herpes genital recurrente. 

Si Ud. halla que es difícil sobrellevar su condición, es importante que busque el apoyo experto de su médico o consejero. Puede también unirse a un grupo de apoyo para pacientes en su área. A muchas personas que se contactan con un grupo de apoyo, éste les resulta de utilidad. Además, los amigos cercanos o su pareja pueden continuar siendo una importante fuente de apoyo, y pueden ayudarle a superar la ansiedad o depresión causadas por el herpes genital. 

¿La terapia supresiva evitará que contagie mi infección? 

Aunque sabemos que la terapia supresiva reduce la posibilidad de que el virus se disemine durante y entre las recurrencias, no se sabe si protege a sus parejas sexuales de contraer la infección por VHS. Se está llevando a cabo un estudio para observar este tema pero, hasta que no se conozcan los resultados, es mejor continuar aplicando otras estrategias para minimizar el riesgo de transmisión. Es aconsejable tratar estos temas con su pareja. Él o ella pueden desear realizarse un test para averiguar si ya son portadores del virus que causa el herpes. Esto puede ayudarle a Ud. a decidir qué otras estrategias de protección necesita adoptar. 

No está probado que los preservativos protejan contra la transmisión del herpes genital, pero se consideran de ayuda y es aconsejable usarlos. Ud. está principalmente en riesgo de transmitir la infección cuando presenta síntomas de empuje de herpes genital. Es en esos momentos cuando más se aconseja evitar el contacto sexual. 

¿Cuán efectiva es la terapia antiviral? 

Aciclovir 

Aciclovir fue el primer agente antiviral efectivo y está aún disponible, pero es menos conveniente que las terapias más nuevas, valaciclovir y famciclovir. Cuando aciclovir se utiliza como tratamiento episódico, puede reducir la severidad de los cuadros de herpes genital (p.ej. tiempo de cicatrización y dolor) y acortar su duración. Además, aciclovir acorta el tiempo durante el cual el virus herpes es detectado en la superficie de la piel genital (diseminación del virus), una etapa durante la cual la enfermedad puede ser contagiada a una pareja sexual. (1) 

Aciclovir puede también ser usado como tratamiento supresivo para ayudar a reducir la frecuencia de los cuadros. En ensayos clínicos ha demostrado reducir el porcentaje de recurrencias de 11.4 a 1.8 por año.(2) 

Valaciclovir 

Cuando es usado como tratamiento episódico, el valaciclovir ayuda a curar más rápido las lesiones, y acorta el período de dolor durante el empuje. Valaciclovir también acorta el tiempo durante el cual el virus es detectado sobre la superficie de la piel. (3) 

Si Ud. comienza el tratamiento con valaciclovir tan pronto como nota los primeros signos de un empuje de herpes, tales como hormigueo, picazón o enrojecimiento, le será posible prevenir completamente el desarrollo de las dolorosas ampollas. En ensayos clínicos, valaciclovir previno el desarrollo de ampollas dolorosas y úlceras en un tercio más de pacientes que tomaron el medicamento dentro de las 24 horas de notar los primeros síntomas del empuje, en comparación con los que tomaron un placebo. (3) 

Cuando valaciclovir es utilizado para la terapia supresiva, los ensayos clínicos han demostrado que previene o demora hasta un 85% de los cuadros de herpes, y 7-8 veces más pacientes que tomaron valaciclovir estuvieron libres de recurrencias en comparación con aquellos que tomaron placebo. (4,5) 

Famciclovir ha demostrado reducir el tiempo de duración de los cuadros cuando es usado como tratamiento episódico. La severidad del dolor con los cuadros es también disminuida. Al igual que valaciclovir y aciclovir, famciclovir también acorta el período durante el cual el virus es detectado sobre la superficie genital. (6) 

Se ha demostrado que la terapia supresiva con famciclovir reduce los cuadros en un 70-72%.(7,8) Al finalizar el estudio, 2-3 veces más pacientes estuvieron libres de recurrencias tomando famciclovir que tomando placebo. 

Ud. debe consultar a su médico por información complementaria acerca del tratamiento antiviral para su situación en particular. 

¿Qué seguridad ofrecen los antivirales? 

La mayoría de las personas que están siendo tratadas con terapia antiviral la toleran muy bien. Un pequeño número de personas que toman estas terapias, ya sea tratamiento episódico como supresivo, han informado efectos secundarios menores, tales como cefalea, náuseas y diarrea. No se conocen efectos secundarios severos asociados con estos tratamientos, y virtualmente no existe ninguna interacción con otros medicamentos. Sin embargo, si Ud. experimenta un problema, comuníquese con su médico inmediatamente. 

Al igual que con otros medicamentos, las terapias antivirales para el herpes genital, generalmente no están recomendadas para su uso durante el embarazo. Algunos médicos pueden sugerir el uso del tratamiento si una mujer está experimentando el primer episodio de herpes genital en su vida durante el embarazo. Es muy importante tratar estas circunstancias específicas con su médico. Por más información acerca del herpes genital durante el embarazo, consulte el capítulo Herpes Simple y Embarazo. 

¿Cuán a menudo tengo que realizar un tratamiento con terapias antivirales? 

Terapia episódica 

Aciclovir se debe tomar cinco veces al día durante 5 días. (9,10) Valaciclovir y famciclovir se toman dos veces a día durante 5 días cuando se usan como tratamiento episódico. (9-12) 

Terapia supresiva 

Si Ud. utiliza aciclovir como terapia supresiva, necesitará ingerir los comprimidos entre dos y 5 veces por día. (9,10) Ud. sólo necesita tomar valaciclovir una vez al día, o posiblemente dos veces al día si los cuadros son muy frecuentes. (11,12) Famciclovir se toma siempre dos veces por día (13,14) 

¿Existen otros tratamientos efectivos contra el herpes genital? 

Se están investigando actualmente una serie de vacunas para el tratamiento del herpes. Será necesario que pasen algunos años, sin embargo, antes de que conozcamos su resultado.

Más información y consejos AQUI

¿Qué es el herpes?

El herpes es una enfermedad contagiosa debida al virus Herpes simplex. Existen dos grandes tipos: el herpes bucal, que no reviste gravedad, y el herpes genital, que suele resultar doloroso y Puede ser muy grave en el recién nacido. 

Los dos tipos de herpes están causados por virus ligeramente diferentes: el VHS1 provoca el herpes bucal y el VHS2 provoca el herpes genital. 

Tanto en un caso como en otro, el primer contacto con el virus no produce ningún síntoma. En los contactos siguientes aparece una lesión en forma de vesículas que se distribuyen formando un racimo, en brotes y siempre en el mismo lugar (la boca para el herpes bucal y los órganos genitales para el herpes genital). Entre las crisis, el virus encuentra refugio en los ganglios de algunos nervios. Las recidivas aparecen en varias situaciones, como: menstruación, exposiciones al sol, enfermedad infecciosa o shock emocional. 

Herpes bucal 

El primer contagio tiene lugar en la infancia. El virus se transmite por contacto directo con los padres, otro niño o un adulto. Casi todas las personas entran en contacto con el virus, pero sólo 1 de cada 10 presenta la enfermedad, por motivos que permanecen desconocidos hoy en día. 

Síntomas 

El brote de herpes empieza por una sensación local de quemazón cerca de la nariz, alrededor de la boca o sobre los labios, que precede a la aparición de un pequeño enrojecimiento. Éste se acompaña rápidamente de un racimo de vesículas dolorosas, llenas de un líquido transparente. A continuación, las vesículas se abren, rezuman y dan lugar a la formación de una costra amarillenta. Ésta cae en menos de una semana sin dejar cicatriz. En algunas ocasiones, la lesión aparece dentro de la boca, en las encías o en el interior de las mejillas (se habla de estomatitis herpética). Esta lesión es más dolorosa. También puede afectar a los ojos y provocar una conjuntivitis e, incluso, ulceraciones en la córnea. 

Generalmente, no se recuerda la primera aparición del herpes. 

Éste reaparece de vez en cuando y reproduce siempre los mismos signos. Dado que el herpes se presenta con frecuencia durante un episodio infeccioso, se denomina, a veces, «botón de fiebre». En este caso, el virus aprovecha la disminución de las defensas inmunitarias para multiplicarse en el organismo. Existe una forma extremadamente grave de herpes, debida al VHS1: la llamada encefalopatía herpética. Esta enfermedad, muy infrecuente, se manifiesta por una inflamación del cerebro (encéfalo) que da lugar a coma y parálisis. Suele manifestarse en recién nacidos y requiere la hospitalización urgente. 

Tratamiento 

No existe un tratamiento definitivo del herpes. Sólo pueden aplicarse antisépticos locales, que secan la erupción. 

En caso de herpes muy recidivantes o graves (afectación del ojo), puede recurrirse a un medicamento antivírico, el aciclovir, en pomada o en comprimidos. Este medicamento también resulta eficaz para tratar la encefalitis herpética. 

Herpes genital 

El herpes genital se transmite por contacto directo durante las relaciones sexuales. Por lo tanto, es una de las llamadas enfermedades de transmisión sexual. El riesgo de contagio es máximo si las relaciones tienen lugar en el momento de la erupción. 

El herpes genital es cada vez más frecuente en todo el mundo. 

Síntomas 

La primera infección es el episodio más intenso: se manifiesta por la aparición, en los órganos genitales o alrededor del ano, de una sensación de quemazón, seguida por la eclosión de las vesículas que se abren y dejan ulceraciones. El dolor es intenso y aumenta en contacto con la orina. El líquido que exudan las ulceraciones es muy contagioso. Éstas favorecen, además, la diseminación de todas las enfermedades sexualmente transmisibles. Por este motivo, se recomienda abstenerse de mantener relaciones sexuales durante un brote de herpes genital. 

Este primer brote dura 2 o 3 semanas. Los episodios siguientes son más cortos y menos intensos. 

Diagnóstico 

Se basa en el examen clínico del paciente. En la mujer embarazada, la confirmación del diagnóstico se obtiene mediante muestras de la lesión vesiculosa y mediante el aislamiento del virus por cultivos específicos en el laboratorio. 

Tratamiento 

Los antisépticos locales son suficientes para secar las lesiones mínimas y evitar las sobreinfecciones. 

En caso de recidivas frecuentes, se utiliza un tratamiento antivírico: aciclovir. 

Herpes y sida 

El herpes genital y, en menor medida, el herpes bucal son enfermedades graves, sobre todo cuando aparecen en personas cuyo sistema inmunitario está debilitado. Es el caso de los pacientes con sida o que acaban de recibir el trasplante de un órgano. El herpes se manifiesta por lesiones difusas y crónicas, con importantes ulceraciones en la boca, los labios y los órganos genitales. Las lesiones cutáneas pueden diseminarse por todo el cuerpo. El tratamiento antivírico con aciclovir da buenos resultados. 

TRATAMIENTO PARA EL HERPES 

Cuando nos encontramos con que nuestra piel se torna caliente y roja y no podemos encontrar relación con alguna comida, alergia o rozadura, rápidamente pensamos que podemos estar en un caso de herpes. Pensamos que los hay menos o más graves y menos o más molestos, pero en cualquier caso, no quedamos indiferentes. En muchos casos notamos cómo las personas miran esa zona del cuerpo de otra manera, como pensando “cuidado, tiene un herpes”. 

VARIOS, PERO PARECIDOS 

Los herpes pueden surgir en diferentes zonas del cuerpo. Podemos hablar de tres clases de virus Herpes: el Herpes Simplex Tipo I, que brota en la parte superior del cuerpo, especialmente en la boca, y el Herpes Simplex Tipo II, que lo hace en la parte inferior del cuerpo, especialmente en los genitales. El tercer virus es el Varicela Zóster, el mismo virus que provoca la varicela, el cual, en su primera fase brota en forma de ésta enfermedad, inactivándose posteriormente y surgiendo cuando el sistema inmunológico está deprimido. 

Habitualmente surge tras una depresión del sistema inmunológico, bien sea por un tiempo de estrés, una depresión, excesivo cansancio o cualquier causa que derive en un estado de inmunodepresión. 

Los virus del herpes, son habitantes habituales de nuestro organismo. En circunstancias normales no crean problemas, pero como he dicho, están latentes, y a la mínima ocasión, cuando el sistema inmunológico no está en condiciones adecuadas, el virus aprovecha para mostrarnos su existencia. 

Si bien las causas anímicas que más favorecen la aparición de un herpes, son la depresión y el estrés, siempre debemos tener en cuenta a un órgano que los adultos tenemos olvidado porque pensamos que está totalmente atrofiado si bien eso no es totalmente cierto: el timo. 

En él maduran los linfocitos T, unos de los responsables de la inmunidad. El timo está íntimamente relacionado con el sistema nervioso, y un problema en éste, provoca un mal funcionamiento del órgano. 

Según otras técnicas, el timo modula las relaciones con el mundo externo. Desde ese punto de vista, si tenemos problemas de relación con nuestro alrededor, éstos pueden ser somatizados en el timo y provocar su mal funcionamiento. 

En ese sentido, los problemas más habituales son el sentimiento de culpa (que puede conducirnos a un estado anímico de autoagresión y potencialmente a una enfermedad autoinmune), y las depresiones (con falta de ganas de vivir). 

Es también habitual, que hechos puntuales sin foco anímico (por ejemplo una menstruación) provoquen problemas de bajada del sistema inmunológico, y consecuentemente se abra la puerta a la manifestación del herpes. 

Para ello es necesario evaluar las circunstancias personales del enfermo y de esa manera poder tratar el problema desde el punto de partida adecuado para que se repita lo menos posible y que sea lo menos agresivo que se pueda. 

Muchos son los casos en los que una persona con herpes ha sufrido recientemente una pérdida (material o personal) que le ha llevado a una inmunodepresión y consecuentemente a una manifestación del herpes. 

ZÓSTER 

Mención aparte merece el Herpes Zóster, la temida “culebrilla”. Si bien el temor a esta manifestación herpética proviene de otros tiempos en los que era común una mala alimentación, una carencia de medicamentos y unos tiempos históricos convulsos, se sigue manteniendo la idea de que “si la culebrilla se cierra, te asfixia”. 

El Zóster anida en músculos, nervios y tendones, y su manifestación, además de cursar con calor en la zona, inflamación, picor y enrojecimiento, provoca dolores durante y después de su manifestación, que son el síntoma que más hace que el enfermo acuda a un profesional. 

En la actualidad, tanto desde la medicina académica como desde las técnicas naturales, el Herpes Zóster puede ser tratado de manera adecuada, si bien es recomendable que el profesional disponga del tiempo suficiente como para indagar en las posibles causas anímicas que hayan provocado su aparición. Desafortunadamente, tanto desde una como desde la otra terapéutica suele ser abordado de manera meramente sintomática, lo cual favorece nuevas apariciones con las consiguientes molestias. 

AYUDAS 

Es aconsejable un doble abordaje en cualquier tipo de herpes, y en casos con núcleo anímico, un triple punto de partida. 

Por una parte, debemos aumentar el sistema inmunológico para que sea capaz de enfrentar el virus y hacer lo posible por mantener la inmunidad en buenas condiciones para que no se repita o si lo hace, sea menos frecuente y con menor virulencia. 

Para ello contamos con plantas tan conocidas como la Equinácea (Echinacea Purpurea Echinacea Angustifolia) y el Propóleo (Propolis). Existen en el mercado diversos productos que combinan ambos componentes a los que se les añaden otras plantas que refuerzan su acción. 

La medicina ortomolecular nos provee de un aminoácido altamente eficaz (especialmente en casos de Zóster) debido a su gran poder antivírico, la L-Lisina. De la misma manera, el mineral Germanio, debido también a su poder contra los virus, está indicado en estos casos. Es además antioxidante, protege de las radiaciones, transporta oxígeno a la mitocondria y muchos especialistas lo usan en casos de cáncer como coadyuvante, ya que además de mitigar los efectos secundarios de la radioterapia, aumenta el sistema inmunológico para que él mismo luche contra el tumor. 

La vitamina C también posee cualidades antivíricas y aumenta la capacidad del sistema inmunológico. 

En oligoterapia contamos con el Zinc, que inhibe la reproducción del virus en las células (es aconsejable tomarlo en forma de sulfato). 

Algo que no se suele tener en cuenta es que existe un producto llamado arginina que favorece la replicación del virus, por lo que durante el tiempo de tratamiento es recomendable evitar la ingesta de berenjenas, tomates o calabacines. 

La homeopatía nos surte de varios policrestos útiles en casos de herpes. Quizá uno de los principales es el Rhus Toxicodendron, que debe administrarse si el edema es vesiculoso, ardoroso, con piel roja y líquido transparente y ardiente en el interior de las vesículas que mejora con aplicaciones calientes. Si las vesículas crecen en líneas en lugar de hacerlo en círculos, lo indicado es Cantharis, con sensación de ardor y picor, pero sin que la piel se encuentre roja. Si es doloroso y los eccemas se muestran azulados, así como para casos de neuralgias postherpéticas, se puede administrar Ranunculus Bulbosus. Para herpes genitales se puede combinar Staphysagria (especialmente si ha existido un sentimiento de humillación) y Crotom Tiglium (muy ardiente e hipersensible al tacto). Y para el herpes labial que aparece durante la menstruación (especialmente si provoca sensación de tristeza) se combinan Sepia Officinalis y Natrum Muriaticum. 

No debemos olvidar en ningún caso, que las manifestaciones de gran parte de lo que llamamos enfermedades, vienen provocadas por un momento en el que por diversas circunstancias, nuestro sistema inmunológico está deprimido. Si olvidamos tratarlo y nos ocupamos únicamente de hacer desaparecer la manifestación, dejaremos el trabajo a la mitad, ya que no evitaremos posteriores recaídas. Igualmente debe ser evaluada la faceta psicosomática para que continuando con esa filosofía, podamos evitar que nos derive una vez más en una incómoda manifestación. 

Antes de seguir estas recomendaciones, por favor consulte a un profesional de la salud. 

Aunque hay quienes aseguran que existen tratamientos naturales que pueden curar el herpes, hasta ahora no existe ningún tratamiento que elimine el virus o que lo expulse del cuerpo. Existen casos, en cambio, de personas que no padecen los síntomas, probablemente debido al buen estado de su sistema inmune. 

Hay una serie de remedios naturales para aliviar el dolor, la comezón y para ayudar a cicatrizar las llagas. 

Lo primero que debes hacer cuando surge un brote de herpes es tomar una fuerte dosis de vitamina A. Ésta mejorará tu sistema inmune y puede ayudarte a controlar el brote y evitar las llagas. Debes tomar, en una única dosis, hasta 200 mil UI de esta vitamina ante la primera señal de un brote. 

Lo más importante cuando surge un brote de herpes es la higiene. Hay que mantener las llagas lo más limpias y secas posible. Se recomienda limpiarlas suavemente con un jabón neutro y abundante agua, y secar con cuidado. Hay quienes usan una secadora sin aire caliente. Es importante no cubrirse hasta que el área afectada esté bien seca y usar ropa interior holgada y de fibras naturales. 

Aplicar hielo ante los primeros síntomas de herpes labial ayudará a reducir la inflamación. También adormecerá los nervios, reduciendo la sensación de cosquilleo y ardor. 

Una bolsa húmeda de té negro sobre el fuego labial ayudará a calmar los síntomas. 

Aplicar Aloe Vera ayudará a que la llaga seque y de esta forma se cure en menos tiempo. 

Otros remedios similares son la equinácea, el hamamelis (escoba de bruja), toronjil, aceite de ricino o de eucalipto y aceite de árbol de té, aplicado en forma de infusión con un paño de tela. Estos remedios son recomendados para el herpes labial, pero no así para el genital, que debe mantenerse lo más seca posible. 

Para ayudar a mantener seca el área del herpes genital, puedes esparcir harina de arroz o fécula de maíz. 

Si el malestar es intenso, puedes usar bolsas frías, o baños de asiento con agua caliente. Puedes agregar al agua algunos de los remedios mencionados anteriormente —equinácea, hamamelis, toronjil, aceite de árbol de té, aloe vera—. 

Para aliviar el dolor al orinar, puedes hacerlo durante los baños de asiento, o bajo un chorro de agua fría. El agua ayudará a dispersar la orina y evitar que su excesiva acidez o alcalinidad irrite las llagas. 

No utilices antipiréticos para bajar la fiebre ya que son dañinos para el hígado. Usa paños fríos u otros remedios caseros. Infusiones de aquilea y flor de saúco estimulan la sudoración, ayudando a bajar la temperatura. 

Debido a la relación entre el decaimiento del sistema inmune y el surgimiento de brotes de herpes, las terapias anti estrés han demostrado ser benéficas en el tratamiento del herpes. Incluso un estudio demostró que la actividad viral se reduce en personas que acostumbran terapias de relajación. 

Si lo piensas, el herpes puede ser visto como algo bueno. Al estar siempre presente, el cuerpo intentará mantenerlo controlado. Sin embargo, si tu sistema inmune se debilita o se estresa, entonces te saldrá una llaga. Visto así, es un aviso del cuerpo del estado de tu sistema inmune. Puedes reaccionar y fortalecerlo con ese primer síntoma, antes de que te contagies con una enfermedad más grave. 

Alimentos para el herpes 

Hay investigaciones que sugieren que hay una relación entre ciertos aminoácidos y los brotes de herpes. Se cree que la lisina puede ayudar a controlarlos y que la arginina puede ocasionar una mayor incidencia de brotes. 

La lisina es un aminoácido esencial necesario para la construcción de todas las proteínas del cuerpo. Es importante en la absorción de calcio y producción de hormonas, enzimas y anticuerpos. Se le vincula con tratamientos cancerígenos y disminución del colesterol en la sangre. 

La arginina, por su parte, juega un papel importante en la formación de leucocitos, por lo que su papel en el fortalecimiento del sistema inmune es evidente. También ayuda a sintetizar el amoníaco, un poderoso solvente muy peligroso para el organismo. El cuerpo puede producir arginina a partir del glutamato, por lo que no se considera esencial su consumo. 

Alimentos ricos en lisina son amaranto, berros, espárragos, espinaca, frijoles, lentejas, quinoa, nuez de la india y soya. También hay lisina en las carnes, huevos, bacalao, sardinas y el queso parmesano. 

Alimentos que contienen arginina y que, posiblemente, al evitarse ayuden a reducir los brotes de herpes, son: la gelatina, el chocolate, la algarroba, el coco, la avena, el trigo, el salvado y el maní.

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